Lucía se queda en Toledo. La movilización ciudadana impulsada para evitar el desahucio de una vecina vulnerable del Casco Histórico ha culminado con un acuerdo que permitirá que disponga de una nueva vivienda adaptada a su situación, según ha anunciado la Unión Popular de Inquilinos de Toledo.
El desenlace llega después de varios días de protestas y apoyo vecinal. El colectivo hizo público el caso el pasado 19 de julio y pidió respaldo ciudadano ante el lanzamiento previsto en el Callejón de Menores. Tras una primera movilización se logró aplazar el desalojo y, días después, la organización confirmó que el acuerdo alcanzado garantiza una alternativa habitacional para Lucía.
Una mujer enferma que podía quedarse sin hogar pese a pagar el alquiler
Según explicó la Unión Popular de Inquilinos, Lucía llevaba toda la vida viviendo en Toledo y estaba al corriente del pago del alquiler. Sin embargo, debía abandonar la vivienda porque la propietaria pretendía vender el inmueble.
Su situación personal agravaba las consecuencias del desalojo. La organización asegura que padece EPOC, necesita oxígeno, tiene cinco vértebras aplastadas y un cáncer de mama en estado avanzado. Además, contaba con un informe oficial de vulnerabilidad.
Lucía, a sus 60 años, vive sola y percibe una pensión por discapacidad. Su objetivo nunca fue permanecer indefinidamente en la vivienda, sino disponer del tiempo suficiente para encontrar otra adaptada a sus necesidades sin quedarse en la calle.
La búsqueda, explicaba el colectivo, resultaba especialmente complicada por el elevado precio del alquiler y la escasez de viviendas accesibles en Toledo, especialmente en el Casco Histórico.
La movilización vecinal consiguió ganar tiempo
Ante el desahucio previsto, la Unión Popular de Inquilinos convocó una concentración en el Callejón de Menores para impedir que Lucía tuviera que abandonar inmediatamente su domicilio.
La presión vecinal dio un primer resultado: el lanzamiento quedó aplazado, permitiendo a la afectada permanecer temporalmente en la vivienda mientras se buscaba una solución definitiva.
El colectivo agradeció el respaldo de vecinos y organizaciones sociales que participaron en la movilización y defendió que la respuesta ciudadana fue determinante para abrir una vía de negociación.
El acuerdo definitivo
Tras ese primer aplazamiento llega el anuncio más esperado. La Unión Popular de Inquilinos sostiene que finalmente se ha conseguido paralizar el desahucio y garantizar a Lucía una nueva vivienda adaptada a su estado de salud.
La organización atribuye este acuerdo a la presión vecinal y al compromiso alcanzado con la Corporación Municipal del Ayuntamiento de Toledo y la Empresa Municipal de la Vivienda (EMV).
El colectivo considera que se trata de un hecho sin precedentes en la ciudad al haberse conseguido una alternativa habitacional antes de que la afectada perdiera su vivienda.
La vivienda, un problema cada vez mayor en Toledo
La Unión Popular de Inquilinos ha aprovechado este caso para denunciar la dificultad de acceder a una vivienda en Toledo.
El colectivo sostiene que el incremento del precio de los alquileres, la proliferación de viviendas de uso turístico y la presión inmobiliaria están dificultando el acceso a una vivienda asequible para muchas familias.
Entre sus principales reivindicaciones figuran la limitación de las viviendas turísticas, medidas para facilitar alquileres asequibles, la puesta a disposición de viviendas públicas a través de Servicios Sociales mediante procedimientos transparentes y la recuperación de inmuebles vacíos o abandonados.
También reclaman una mayor protección para los inquilinos con contratos indefinidos, prórrogas de alquiler y más garantías frente a los desahucios.
Un caso que termina con un desenlace diferente
Durante los últimos meses, la Unión Popular de Inquilinos ha participado en distintas movilizaciones relacionadas con problemas de vivienda en Toledo.
En el caso de Lucía, sin embargo, el desenlace ha sido distinto. Después de afrontar la amenaza de perder su casa y sin encontrar una vivienda adecuada, finalmente contará con una alternativa habitacional adaptada a sus circunstancias, según la información facilitada por la organización.
Para el colectivo, el caso deja además un mensaje que trasciende la historia personal de Lucía: la organización vecinal puede cambiar el resultado de situaciones de extrema vulnerabilidad y evitar que personas en riesgo de exclusión se queden sin un hogar.