El interés por vivir en entornos rurales crece entre los jóvenes mientras las zonas despobladas de Castilla-La Mancha han ganado más de 4.700 habitantes desde 2021
Vivir en un pueblo ya no parece una opción reservada a quienes buscan tranquilidad lejos de las ciudades. Para una parte de los jóvenes españoles, puede convertirse también en una alternativa ante las dificultades para acceder a una vivienda en los grandes núcleos urbanos.
El 23% de los jóvenes de entre 18 y 24 años que buscan vivienda prevé trasladarse en los próximos meses a una localidad de menos de 10.000 habitantes, según el último estudio de Fotocasa Research, elaborado a partir de una encuesta realizada durante el primer semestre de 2026. Además, el 70% de los menores de 25 años afirma que le atrae la idea de vivir en un entorno rural o que prevé hacerlo próximamente.
El fenómeno no se limita a los más jóvenes. En el conjunto de los demandantes de vivienda mayores de 18 años, el 13% prevé mudarse a una localidad de menos de 10.000 habitantes, frente al 11% registrado en 2025. Otro 46% asegura que le gustaría hacerlo, aunque todavía no lo ha planificado.
Castilla-La Mancha ya está ganando población en sus zonas rurales
El dato cobra especial interés en Castilla-La Mancha, una de las comunidades españolas con mayor presencia de pequeños municipios y amplias zonas afectadas por la despoblación.
Según los datos del Gobierno regional, las zonas despobladas de Castilla-La Mancha han ganado 4.732 habitantes desde la entrada en vigor de la Ley de Medidas contra la Despoblación en 2021. De ellos, 3.611 corresponden a zonas de extrema despoblación, que han registrado un crecimiento del 1,8%.
La evolución ha supuesto un cambio respecto a la tendencia de pérdida de población que habían experimentado estos territorios durante décadas. Además, la propia Junta señala que uno de cada cinco nuevos habitantes que llegan a Castilla-La Mancha se instala en municipios afectados por la despoblación, según los datos de saldo migratorio acumulado desde 2021.
Pero este crecimiento está generando también un nuevo reto: en algunos pueblos empieza a faltar vivienda disponible.
Más población, pero también más necesidad de vivienda
El Gobierno de Castilla-La Mancha ha reconocido que el aumento de población en las zonas rurales ha incrementado la demanda de vivienda y ha puesto en marcha el programa ‘Moviliza tu vivienda rural’, destinado a sacar al mercado viviendas vacías y facilitar el alquiler asequible en municipios afectados por la despoblación.
La iniciativa ya cuenta con 173 municipios adheridos y alrededor de 700 viviendas que podrían movilizarse, según los datos facilitados por la Junta en julio.
El problema, por tanto, puede estar cambiando de escenario: algunos pueblos que durante años necesitaban atraer habitantes se encuentran ahora con la necesidad de disponer de viviendas para quienes quieren instalarse en ellos.
Madrid mira cada vez más hacia los pueblos
El estudio de Fotocasa también pone el foco en la Comunidad de Madrid. Es el territorio donde más han aumentado los planes para abandonar la ciudad y trasladarse a una zona rural.
En concreto, el 17% de los particulares mayores de 18 años residentes en Madrid prevé mudarse próximamente a un entorno rural. Dentro de este grupo, el 7% tiene previsto teletrabajar y el 10% cambiar de empleo para poder realizar el traslado.
La proximidad geográfica de buena parte de Castilla-La Mancha a Madrid abre así una posibilidad para los municipios castellano-manchegos, especialmente aquellos con buenas conexiones y servicios: personas que quieren alejarse del coste y la presión de la gran ciudad sin marcharse demasiado lejos podrían encontrar en los pueblos de la región una alternativa residencial.
¿Vuelven los jóvenes al pueblo o huyen de los precios?
El cambio de preferencias plantea una cuestión de fondo. ¿Estamos ante una recuperación del atractivo de la vida rural o ante una consecuencia de la dificultad para acceder a una vivienda en las ciudades?
El propio estudio apunta al elevado coste de la vivienda en los mercados urbanos como uno de los factores que está llevando a ampliar el horizonte residencial y a contemplar los municipios rurales como una alternativa.
Sin embargo, que exista vivienda más asequible no garantiza por sí solo que un joven decida instalarse definitivamente en un pueblo. Fotocasa advierte de que hacen falta empleo, servicios, conectividad e infraestructuras para que este interés se transforme en un asentamiento estable de población.
La pregunta ahora es si esta tendencia puede convertirse en una oportunidad real para los pueblos de la región.