Cada verano, Ciudad Real tiene dos días marcados en el calendario.
El 30 de julio llega la Zurra, una jornada que se vive a dos bandas: por un lado, el Concurso de Limoná, donde las peñas compiten por preparar la mejor receta; y, al mismo tiempo, la parte más gamberra de la fiesta, con miles de personas vestidas de blanco, vino tinto, música y un Recinto Ferial que acaba teñido de morado.
Y el 31 llega la Pandorga, con el nombramiento del Pandorgo y la Dulcinea, la ofrenda a la Virgen del Prado, charangas, música, una Plaza Mayor abarrotada y los tradicionales toros de fuego ya de madrugada.
Dos días de tradición, fiesta y mucha vida que cada verano convierten a Ciudad Real en el epicentro de la celebración manchega.