El acceso a la vivienda sigue siendo uno de los principales obstáculos para los jóvenes y, desde este martes, Castilla-La Mancha pone en marcha un nuevo programa con el que pretende facilitar la compra de la primera vivienda. ¿Cómo? A través de avales públicos y ayudas económicas para reducir el coste de la financiación.
El Diario Oficial de Castilla-La Mancha (DOCM) publica este lunes el decreto de la Consejería de Fomento que regula esta iniciativa, que entra en vigor el martes 28 de julio.
¿En qué consiste la ayuda?
El programa se apoya en dos medidas principales:
- Un aval público que permitirá cubrir la parte del préstamo hipotecario que normalmente las entidades financieras no financian. En la práctica, la Junta podrá garantizar hasta el 100% del valor de referencia de la vivienda, aunque ese respaldo solo se aplicará sobre el tramo adicional del préstamo y únicamente sobre el capital pendiente, sin incluir intereses, comisiones u otros gastos.
- Una subvención destinada a quienes obtengan ese préstamo avalado. La ayuda cubrirá el equivalente a los intereses correspondientes al 20% de un préstamo tipo, lo que permitirá reducir el coste de la hipoteca.
¿Quién puede beneficiarse?
El decreto establece varios requisitos para acceder al programa:
- Tener 36 años o menos en el momento de solicitar la ayuda. Si la vivienda se compra entre varias personas, basta con que una de ellas cumpla este requisito.
- Haber estado empadronado en Castilla-La Mancha durante los dos años anteriores, salvo que la vivienda se adquiera en municipios afectados por intensa o extrema despoblación.
- Que sea la primera vivienda en propiedad.
- Acreditar solvencia económica, pero también que no se dispone del ahorro suficiente para afrontar la compra sin este apoyo.
- No ser propietario ni usufructuario de otra vivienda, salvo las excepciones previstas en la normativa.
Viviendas de hasta 280.000 euros
Las viviendas que podrán acogerse al programa deberán estar ubicadas en Castilla-La Mancha, destinarse a residencia habitual y permanente y tener un precio máximo de 280.000 euros, sin contar impuestos ni otros gastos asociados a la compraventa.
Con este decreto, el Gobierno regional busca facilitar que jóvenes con capacidad para pagar una hipoteca, pero sin el ahorro inicial que habitualmente exigen los bancos, puedan dar el paso hacia la compra de su primera vivienda.