Un equipo de investigación de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) ha desarrollado una tecnología que permite transformar huesos de aceituna en un material capaz de convertir dióxido de carbono (CO₂) en metano sintético, un combustible que puede almacenarse y utilizarse como fuente de energía.
El estudio, realizado por el laboratorio de Catálisis y Materiales (grupo TEQUIMA) y en el que participa la investigadora predoctoral Alba Villardón Pérez, ha sido publicado en la revista científica Energy Conversion and Management: X.
La investigación demuestra que un residuo agrícola muy abundante en el ámbito mediterráneo, como es el hueso de aceituna, puede convertirse en un material rico en carbono que, combinado con determinados metales como el níquel, el hierro y el zinc, actúa como catalizador para transformar el CO₂ en metano.
Según explica la UCLM, los catalizadores desarrollados durante el estudio alcanzaron una conversión del 46 % del dióxido de carbono, con una selectividad hacia metano del 93 %, unos resultados que ponen de manifiesto el potencial de esta tecnología para futuras aplicaciones energéticas.
Una apuesta por la transición energética
La producción de metano a partir de CO₂ se enmarca dentro de la tecnología conocida como Power to Gas, un sistema que permite almacenar la energía procedente de fuentes renovables, como la solar o la eólica, en forma de gas.
Este metano sintético puede inyectarse en la red de gas natural o almacenarse durante largos periodos para utilizarlo cuando sea necesario, contribuyendo así a mejorar la estabilidad del sistema energético y a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
Dar una segunda vida a los residuos agrícolas
Además del avance científico, el proyecto destaca por su contribución a la economía circular, ya que aprovecha un residuo generado en grandes cantidades por la industria oleícola para darle una nueva utilidad.
La investigación también pone en valor el uso de metales abundantes y accesibles, como el hierro y el zinc, frente a otros materiales más escasos o costosos, lo que podría facilitar el desarrollo de tecnologías energéticas más sostenibles y viables en el futuro.
Con este trabajo, la Universidad de Castilla-La Mancha continúa avanzando en el desarrollo de soluciones innovadoras orientadas a la transición energética y al aprovechamiento de residuos agrícolas como recurso para producir energía de forma más sostenible.