El Museo de Albacete ha sufrido un espectacular robo durante la madrugada de este martes. Cuatro encapuchados irrumpieron en el edificio y sustrajeron dos valiosas colecciones numismáticas compuestas por más de 220 monedas de oro, en un asalto que apenas duró un minuto y medio. La Policía Nacional mantiene abierta una investigación para localizar a los responsables.
Según ha explicado el delegado de la Junta en Albacete, Pedro Antonio Ruiz Santos, el robo se produjo alrededor de las 00.00 horas, cuando se activó la alarma del museo, situado en el parque Abelardo Sánchez.
El personal de seguridad acudió de inmediato a la sala de Arqueología tras avisar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Sin embargo, la rapidez de la actuación de los asaltantes hizo que, en poco más de un minuto y medio, ya hubieran abandonado el lugar con el botín.
Rompieron una ventana y destrozaron las vitrinas
Los ladrones accedieron al museo tras fracturar una ventana y, una vez en el interior, rompieron las vitrinas que protegían las colecciones.
Las piezas robadas pertenecen al Ministerio de Cultura y estaban depositadas en el Museo de Albacete para su exposición.
Una de las colecciones, hallada en Madrigueras, está formada por 42 monedas de oro de las épocas de Carlos III, Carlos IV y Fernando VII. La segunda, encontrada en Villamalea, reúne 180 monedas de oro acuñadas durante el reinado de Isabel II, entre los años 1850 y 1860.
Ruiz Santos ha destacado que el valor de las monedas es «muy alto» y ha subrayado que su importancia histórica y patrimonial supera ampliamente el valor del oro del que están hechas.
Un coche calcinado y la sospecha de que actuaron con dos vehículos
El subdelegado del Gobierno en Albacete, Miguel Juan Espinosa, ha explicado que la Policía Judicial está revisando las imágenes de las cámaras de seguridad y practicando distintas diligencias para esclarecer lo ocurrido.
Entre las líneas de investigación figura un vehículo localizado que podría estar relacionado con el robo. Además, las primeras pesquisas apuntan a que los autores utilizaron dos coches para huir, uno de los cuales apareció calcinado poco después de los hechos.
Los investigadores consideran, además, que los asaltantes conocían perfectamente su objetivo, ya que se dirigieron directamente a la vitrina donde se encontraban las monedas, lo que hace pensar que el golpe había sido cuidadosamente planificado.