El Gobierno regional refuerza su estrategia frente a la sobrepoblación con ayudas de hasta el 70%, más control en zonas críticas y menos burocracia para los agricultores.
La sobrepoblación de conejos continúa siendo uno de los principales problemas para el campo en Castilla-La Mancha. Desde hace años, los agricultores vienen denunciando importantes daños en cultivos y pérdidas económicas en numerosas zonas de la región.
Para hacer frente a esta situación, el Gobierno autonómico ha puesto en marcha un plan con 18 medidas que refuerza y amplía las actuaciones ya existentes, con el objetivo de reducir el impacto de esta especie de forma más eficaz.
Entre las principales novedades destacan las ayudas económicas de hasta el 70% para proteger los cultivos mediante vallados, mallas o protectores, así como la simplificación de los trámites para comunicar los daños y acceder a estas ayudas. Además, se reducen las penalizaciones para los agricultores afectados, especialmente en relación con las ayudas agrarias.
El plan también contempla un refuerzo del control de la población de conejos, con capturas en zonas especialmente afectadas, incluidas áreas cercanas a carreteras, infraestructuras y humedales. En este sentido, se ha declarado la emergencia cinegética en numerosos municipios, lo que permite intensificar estas actuaciones.
Otra de las claves es la mejora de la coordinación entre administraciones, agricultores y cazadores, a través de la creación de una mesa específica de seguimiento que permitirá evaluar la evolución del problema y ajustar las medidas.
Además, las capturas realizadas podrán aprovecharse tanto para consumo como para la gestión de fauna, favoreciendo un enfoque más sostenible.
Con este plan, Castilla-La Mancha busca dar un paso más en la lucha contra una problemática que afecta directamente a su sector primario, clave en la economía regional.