Castilla-La Mancha fue la segunda comunidad autónoma de España con más productos falsificados intervenidos durante 2025. Más de 2,1 millones de artículos fueron incautados por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en la región, solo por detrás de la Comunitat Valenciana. Además, Toledo se situó como la segunda provincia del país con mayor volumen de incautaciones.
Pero las cifras esconden una realidad que preocupa especialmente a una comunidad con un fuerte peso del sector agroalimentario: las falsificaciones ya no afectan únicamente a bolsos, ropa o productos de lujo, sino que cada vez se centran más en alimentos y bebidas. Así lo explica en una entrevista concedida a Ey!CLM Marta Gimeno, directora del Departamento de Asesoría Jurídica y responsable de Antipiratería de Herrero & Asociados.
«Las falsificaciones afectan ya a sectores esenciales»
Marta Gimeno asegura que la falsificación ha cambiado por completo en los últimos años. «Ha dejado de ser un fenómeno asociado únicamente a determinados productos de moda o lujo para convertirse en una actividad ilícita que afecta a sectores esenciales y que puede comprometer directamente la salud y la seguridad de los consumidores».
La experta subraya que el cambio es especialmente relevante para Castilla-La Mancha, una región donde productos como el vino, el aceite de oliva, el queso manchego o la miel tienen un importante peso económico y cuentan con figuras de calidad reconocidas.
Alimentos y bebidas, el principal objetivo de las mafias
Los datos publicados por el Ministerio del Interior reflejan que las bebidas y los productos alimentarios representan ya el 26,5 % de todas las falsificaciones intervenidas en España, por delante de la marroquinería y los complementos (12,7 %) y del sector textil (6,3 %). En total, durante 2025 se requisaron 7.349.839 productos falsificados, valorados en 694 millones de euros, en 1.677 operaciones policiales.
Para Gimeno, el problema va mucho más allá del perjuicio económico que sufren las empresas.
«Cuando hablamos de alimentos, bebidas o productos de consumo cotidiano, el problema va mucho más allá de la pérdida económica para las empresas. Estamos ante mercancías que se fabrican al margen de los controles de calidad, trazabilidad y seguridad exigidos a los productos legítimos».
Castilla-La Mancha, en el foco de las incautaciones
El hecho de que Castilla-La Mancha sea la segunda comunidad con más productos falsificados intervenidos evidencia, según la especialista, la importancia de reforzar la lucha contra estas redes, especialmente en un territorio con un tejido agroalimentario de referencia nacional e internacional.
Además, las estadísticas muestran que la falsificación ya no responde a pequeños vendedores aislados. El 77,2 % de los productos incautados se localizaron en naves, fábricas y almacenes, frente al 5,3 % encontrado en establecimientos comerciales.
«El peso de las incautaciones realizadas en almacenes, fábricas y centros de distribución evidencia que no estamos ante operaciones improvisadas, sino ante redes con capacidad logística, canales de suministro y estructuras organizadas para introducir grandes cantidades de mercancía en el mercado».
Un riesgo para empresas y consumidores
La responsable de Antipiratería de Herrero & Asociados recuerda que las falsificaciones perjudican tanto a las empresas como a los consumidores. Además de provocar pérdidas económicas y destruir empleo, estos productos se fabrican fuera de los controles de calidad y seguridad, lo que puede suponer un riesgo para la salud.
Por ello, Gimeno insiste en la importancia de la colaboración entre empresas, administraciones y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, así como en la concienciación ciudadana para frenar un fenómeno que afecta cada vez más a sectores estratégicos como el agroalimentario.