Castilla-La Mancha continúa reforzando su apuesta por la educación pública con dos medidas clave que afectan tanto a la financiación universitaria como al acceso de los estudiantes.
Por un lado, la Universidad de Castilla-La Mancha ha experimentado un incremento significativo en su presupuesto en la última década. Según datos del Gobierno regional, la financiación ha pasado de alrededor de 120 millones de euros en 2015 a más de 220 millones en los últimos años, consolidando así el apoyo institucional a la universidad pública en la región.
Este aumento de recursos se enmarca en una estrategia de fortalecimiento del sistema universitario y mejora de sus servicios, infraestructuras y oferta académica.
Además, el Ejecutivo autonómico ha puesto en marcha una medida dirigida directamente al alumnado: la gratuidad de la primera matrícula universitaria. Esta iniciativa permite que los estudiantes que comiencen un grado o doble grado no paguen los créditos matriculados por primera vez, siempre que soliciten la beca estatal en plazo y cumplan los requisitos establecidos.
La medida también se aplica en centros universitarios como la Universidad de Alcalá dentro del territorio de Castilla-La Mancha, beneficiando a miles de jóvenes y reduciendo el coste de acceso a la educación superior.
Con estas políticas, la región busca facilitar el acceso a la universidad, fomentar la igualdad de oportunidades y contribuir a la fijación de población joven en el territorio, especialmente en zonas donde la despoblación sigue siendo un reto.