Castilla-La Mancha refuerza su estrategia contra la despoblación con una de las normativas más avanzadas en España en materia de desarrollo rural.
La conocida como ley de despoblación de Castilla-La Mancha (Ley 2/2021) establece un conjunto de medidas fiscales, económicas y sociales destinadas a frenar la pérdida de población en el medio rural y favorecer el asentamiento de nuevos habitantes.
Entre las principales actuaciones destacan las ayudas al emprendimiento en zonas rurales de Castilla-La Mancha, con subvenciones para la creación o traslado de negocios a municipios en riesgo de despoblación, así como incentivos financieros y apoyo a la inversión inicial.
La normativa también contempla deducciones en la declaración de la renta para residentes en zonas rurales de Castilla-La Mancha, junto con bonificaciones fiscales para la creación de empleo y la contratación de personal local.
Otro de los pilares de esta estrategia es la mejora de los servicios públicos en el entorno rural, donde se incluye el transporte a demanda en Castilla-La Mancha, un modelo flexible ya implantado en comarcas como el Campo de Montiel, la Serranía de Cuenca o la Sierra Norte, y en proceso de expansión.
Con esta ley contra la despoblación en Castilla-La Mancha, la región busca impulsar el desarrollo equilibrado del territorio y ofrecer oportunidades reales para vivir y emprender en el medio rural.