28/10/2026 Efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) trabajan en el accidente ferroviario de Urda (Toledo).
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La incidencia en el sistema de seguridad LZB y la autorización para que el AVE de Renfe retomara la circulación con un tren Iryo detenido son las principales claves señaladas hasta ahora. La Guardia Civil ya ha interrogado al operario del centro de control de Adif.

¿Por qué chocaron los trenes en Urda? Un fallo en la señalización y una orden de reanudar la marcha, bajo investigación

El accidente ferroviario ocurrido este miércoles en Urda (Toledo), en el que un tren AVE de Renfe colisionó por detrás con un convoy de Iryo que estaba detenido en la vía, está siendo investigado para esclarecer cómo se produjo el choque y si hubo fallos en los sistemas de seguridad o en la gestión de la circulación.

En su comparecencia desde el centro de control de Adif en Atocha, el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha señalado dos elementos clave en la secuencia de los hechos: una incidencia en el sistema de seguridad ferroviaria LZB y la decisión posterior de permitir que los trenes reanudaran la marcha con normalidad, pese a que uno de ellos seguía detenido y había una señal roja.

El ministro ha calificado de «inexplicable» esa decisión y la ha situado en el origen del accidente. No obstante, la investigación de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), con la colaboración de la Guardia Civil, deberá determinar cómo se desarrollaron los hechos y las posibles responsabilidades.

1. ¿Qué pasó con el sistema de seguridad LZB?

Según la explicación ofrecida por Puente, alrededor de las 8:30 horas se produjo una incidencia informática relacionada con la comunicación entre tres ordenadores de la red, que afectó al sistema de protección ferroviaria LZB en un tramo de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla.

Este sistema supervisa de forma continua la circulación y permite controlar la velocidad y la distancia entre trenes, con intervención automática del frenado en determinadas situaciones de riesgo.

La incidencia provocó la detención de varios trenes en el tramo afectado. A partir de ese momento, el centro de control de Adif en Atocha asumió la gestión de la circulación.

La caída del LZB es, por tanto, uno de los hechos señalados en la reconstrucción inicial, pero por sí sola no explica por qué se produjo la colisión. La investigación deberá aclarar qué sistemas alternativos estaban operativos y qué indicaciones recibieron tanto los trenes como sus maquinistas.

2. La decisión de reanudar la marcha, una de las claves

El segundo punto señalado por el Ministerio de Transportes es la autorización para que los trenes reanudaran la circulación después de la incidencia.

Según la reconstrucción expuesta por Puente, el centro de control permitió recuperar la marcha con normalidad cuando el Iryo continuaba detenido en la vía, a la entrada de la estación de Urda, y la señalización mostraba una indicación roja.

El ministro ha afirmado que esa decisión fue errónea y que la circulación no debía haberse reanudado en esas condiciones con normalidad. La normativa aplicable y las órdenes concretas transmitidas a los trenes forman parte de las cuestiones que deberán examinar los investigadores.

La reanudación, en todo caso, debía haberse realizado con marcha a la vista y una limitación de velocidad para poder responder ante cualquier incidencia.

3. ¿Qué ocurrió antes del choque?

De acuerdo con la cronología expuesta por el ministro, el AVE de Renfe reanudó la marcha alrededor de las 8:36 horas. Durante los minutos siguientes recorrió aproximadamente 25 kilómetros antes de alcanzar por detrás al Iryo, que permanecía detenido en la vía.

La colisión se produjo poco antes de las 9:00 horas, en el entorno de Urda, en la provincia de Toledo.

La secuencia sitúa el foco de la investigación en lo ocurrido entre la incidencia del sistema de seguridad y el momento del impacto: cómo se gestionó la circulación, qué información aparecía en el centro de control, qué instrucciones se transmitieron y qué sistemas de protección permanecían activos.

4. La Guardia Civil interroga al operario del centro de control

La Guardia Civil ha interrogado al operario de Adif que regulaba el tráfico de la línea Madrid-Sevilla cuando se produjo el accidente.

La actuación se enmarca en la investigación abierta por la CIAF, encargada de esclarecer las causas técnicas del siniestro. El interrogatorio no supone por sí mismo que se haya determinado una responsabilidad individual.

Los investigadores deberán reconstruir la secuencia de acontecimientos y analizar las comunicaciones y los datos técnicos disponibles para comprobar qué ocurrió y por qué se autorizó la reanudación de la circulación en esas circunstancias.

5. ¿Se conoce ya la causa definitiva del accidente?

No. A última hora de este miércoles, la información pública permite identificar una secuencia de hechos señalada por el Ministerio de Transportes, pero no establecer de forma definitiva todas las causas del accidente.

Entre las cuestiones pendientes están el origen y alcance de la incidencia del LZB, el funcionamiento de los sistemas alternativos de seguridad, las órdenes transmitidas desde el centro de control y las condiciones en las que el AVE reanudó la marcha.

La investigación técnica deberá aclarar también si hubo fallos adicionales y qué factores contribuyeron al choque. Hasta que se conozcan sus conclusiones, no puede darse por demostrada una causa única ni atribuirse de forma definitiva la responsabilidad a una persona o entidad.

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